
Los cambios que se han venido generando de manera vertiginosa a finales del siglo XX y principios del siglo XXI en los diferentes ámbitos (social, económico, cultural y político entre otros) y en el contexto nacional como el internacional, exigen que la educación también se renueve. La sociedad de hoy precisa contar con personas que sean capaces de seguir construyendo y reconstruyendo sus propios conocimientos de manera permanente, de desarrollar nuevas habilidades y destrezas, conservar y transformar los propios sistemas de valores de tal manera que puedan ser competentes para comprender y enfrentar las grandes trasformaciones actuales.
La integración de la tecnología al salón de clases es indispensable para lograr dominar las destrezas académicas necesarias para competir en este mundo globalizado. Los estudiantes llegan a la escuela con unos conocimientos en tecnología diferentes a los que los adultos tienen. Existen maestros constructivistas que ven el aprendizaje de una forma distinta a la tradicional y que integran la tecnología como una alternativa para adquirir el conocimiento.
La integración de la tecnología al salón de clases es indispensable para lograr dominar las destrezas académicas necesarias para competir en este mundo globalizado. Los estudiantes llegan a la escuela con unos conocimientos en tecnología diferentes a los que los adultos tienen. Existen maestros constructivistas que ven el aprendizaje de una forma distinta a la tradicional y que integran la tecnología como una alternativa para adquirir el conocimiento.
Disponer de nuevos recursos que puedan permitir nuevas formas de hacer las cosas no significa que necesariamente se produzca el cambio. Antes el profesor daba sus clases magistrales con el apoyo del gis y pizarrón y los alumnos presentaban sus trabajos y exámenes escritos a mano o a máquina; ahora el profesor da sus clases magistrales con PowerPoint, los estudiantes presentan sus trabajos en Word y a veces los exámenes son pruebas objetivas ante una computadora.
Los estudiantes se motivan a realizar sus tareas con mucho entusiasmo y dedicación logrando subir su aprovechamiento académico y los maestros al utilizar la tecnología en el desarrollo de sus clases logran motivar a los estudiantes a realizar investigaciones utilizando el recurso del Internet. Se necesitan unas experiencias que le permitan observar como la integración de la tecnología puede crear un aprendizaje constructivista para fomentar el aprendizaje cooperativo y las destrezas de socialización necesarias para compartir el conocimiento.
Los estudiantes pueden, de acuerdo con los planteamientos constructivistas y del aprendizaje significativo, realizar sus aprendizajes a partir de sus conocimientos y experiencias anteriores porque tienen a su alcance muchos materiales formativos e informativos alternativos entre los que escoger y la posibilidad de solicitar y recibir en cualquier momento el asesoramiento de profesores y compañeros.
El WebQuest es una herramienta que promueve el aprendizaje de los estudiantes de una forma constructivista, además le permite a los maestros integrar el Internet de forma tal que los estudiantes evalúen los recursos que seleccionó el maestro y puedan realizar investigaciones que les permitan llegar a sus propias conclusiones. La disponibilidad de las TIC por parte de los profesores y de los estudiantes no suponen ni mucho menos el fin de los aprendizajes basados en la memorización y la reproducción de los contenidos, ni la consolidación de los planteamientos socio-constructivistas del aprendizaje, a pesar de las magníficas funcionalidades que ofrecen para la expresión personal, la construcción personalizada conocimiento y el trabajo colaborativo.
El Internet facilita instrumentos para mejorar los canales de información y comunicación tradicionales de la enseñanza a distancia, permitiendo a los estudiantes un mayor control de su trabajo y al profesorado un mejor seguimiento de las actividades que realizan los alumnos. Por ejemplo, antes, con la radio o la televisión educativa, cada día el alumno tenía que "recibir" (y estudiar) lo que se emitía; ahora en Internet selecciona lo que quiere "recibir" y estudiar en cada momento, con la única limitación de la flexibilidad que ofrezca el plan docente del curso que realiza.
Antes la comunicación con el profesor se realizaba por carta o en estrechas franjas de atención telefónica, ahora la tutoría virtual puede ser permanente. Antes los alumnos "a distancia" prácticamente no se conocían, ahora pueden estar siempre "conectados" y realizar trabajos colaborativos. Además, Internet reduce las infraestructuras necesarias para desarrollar formación a distancia y los costos. Por ejemplo: el correo electrónico simplifica el tema de las centralitas telefónicas y las gestiones administrativas; las páginas web reducen las necesidades de empaquetado distribución de materiales físicos. De la misma manera que hoy un comerciante puede gestionar una tienda virtual desde un rincón de su casa, un profesor puede gestionar un curso a distancia desde su despacho.
Aunque aún hay docentes que no son conscientes de ello, el desarrollo tecnológico actual nos está situando en un nuevo paradigma de enseñanza que da lugar a nuevas metodologías y nuevos roles docentes, configurando un nuevo enfoque de la profesionalidad docente más centrada ahora en el diseño y la gestión de actividades y entornos de aprendizaje, en la investigación sobre la práctica, en la creación y prescripción de recursos, en la orientación y el asesoramiento, en la dinamización de grupos, en la evaluación formativa y en la motivación de los estudiantes, que en la transmisión de información y la evaluación sumativa como se entendía antes.



